SIN REMORDIMIENTO
Por mi mente pasaba la idea malévola de deshacerme de ella, eliminarla, desaparecerla.
...
Había una reunión entre todos mis compañeros de colegio. ¡El reencuentro.¡ Ahí en una gran sala todos sentados formando una pequeña U. Nos mirábamos, algunos no nos reconocíamos y otros se hablan con mucha familiaridad. Me incomodaba ver a tanta gente de mi niñez y adolescencia, sentía un odio contra todos ellos.
Terminamos de compartir en ese lugar, tocaba ir a una losa deportiva para jugar entre todos y tener aquella experiencia de cuando éramos jóvenes, que yo jamás tuve porque nunca me incluyeron en sus actividades.
Agarré mi auto, que era algo amplio, un 4x4 muy necesario dado que el lugar no era citadino, todo el pueblo tenía pistas de tierra y nosotros estábamos a una gran distancia del centro del pueblo.
Cuando ya estaba por irme al otro destino, una mujer apareció diciéndome si le podía jalar, me sorprendí porque nadie me había dirigido la palabra hasta ese momento. Dije que sí, apenas subió me di cuenta de que esta mujer era la chica más popular del colegio.
Sonreí un poco, se me venían ideas a la mente y la ira que tenía me hizo detenerme bruscamente.
Se asustó. Tomé su cabeza por la nuca y con mucha fuerza la lance de frente contra el auto, perdió la conciencia y seguía golpeándola contra la puerta más veces.
Para esto ya me había percatado de que nadie esté cerca.
Me sentía tan bien, como liberada, que solo maneje hasta el lugar donde nos esperaban el grupo.
Me acercaba y veía que todos los autos ya estaban cercados a las orillas de la pista.
A unos metros antes de llegar había un charco de lodo al parecer profundo y no dude en empujarla de la puerta hacia ahí.
Cayó boca abajo, me pare para pisotearla hasta que se hunda, llegó a desaparecer, pero no prometía ser profundo. No sentía ni miedo así que lo deje así. Volví la mirada al auto donde estaba ella y vi una cajita, al parecer estos malditos, habló de todo el grupo, se habían regalado cositas para el recuerdo. Tomé con cuidado y lo tiré también junto a ella.
Me limpie las suelas de los zapatos, me subí al auto y avance aquellos metros que faltaban.
Estacioné el auto y como si nada, absolutamente nada hubiera pasado ingresé, me senté y veía como jugaban.
Sentada ahí paso una hora y media. Estaban buscándola. Porque desaparecer de la nada entre tanta gente era casi imposible. O al menos eso piensa la mayoría.
Debo decir que, yo me encontraba sentada en una especie de gradas casi al a final o en lo más alto donde podía apreciar un panorama de todo el lugar e incluso de fuera porque había unas ventanas que me dejaba ver.
De la nada aparecieron personas que estaban rodeando el pozo de barro, yo me quedé pegada viéndolos que harán y como seria la sorpresa de encontrar el cuerpo. Me decía a mi: _por fin algo interesante _
Esperaba sus reacciones, ellos se metían al lodo mientras más dentro ellos más ansiosa estaba.
La encontraron. Gritaban, corrían asustados. Yo sentada ahí sin sentir absolutamente algo que me moviera. Volví la mirada al juego.
Unos minutos transcurridos y llegó la policía al lugar, la sacaron del barro e ingresaron a la losa deportiva a preguntar y dar las noticias.
Todos pararon de jugar, se percibía un silencio frío y oscuro. Empezaron a llorar.
Yo seguía sin sentir culpa ni miedo, por un momento me dije: maldición debería hacer algo, pero porque no me preocupa?
Veía como se dirigían a la casa de la mamá. También fui.
Llegamos en un abrir y cerrar de ojos.
Me acerque hacia su mamá, me conocía, como a todos, cómo no, si todos éramos como hermanos en el colegio, me miró y empezamos a llorar, le recordaba lo buena persona que era y con mucho dolor le daba mis condolencias.
Voltee y mi rostro dejó de estar arrugado a frío y sin gestos.
Ahí pensé que sucederá luego, sabrán que es un asesinato, debería tener mi versión de la historia. Hablaba en mi mente:
_yo llegué al lugar al igual que todos en auto, quizá si la toqué fue en el primer local, un abrazo un beso, eso justifica mías huellas en ella, la cajita? Me la enseñó para presumir y la toque por eso, bueno que más debo pensar, ¡¡¿me vieron?!!! ¡¡¡Quizá me vieron empujar el cuerpo!!! ¿Maldición de eso no me percate, en verdad la mate? ¿Esto es real? Iré a prisión... Se acabó mi vida... Pero qué vida? Jajaja, se cómo defenderme, lo intentaré y si no funciona asumiré las consecuencias, porque de igual forma sigo sin sentir absolutamente nada de miedo ni remordimiento. _
Comentarios
Publicar un comentario