MI LUGAR MÁGICO FAVORITO
Todo era muy rustico como salido de un libro de cuentos de fantasía. Yo caminaba por las agostas calles echas de piedra sobrepuesta a presión, muy bonito. Sentía que estaba en un pueblito realmente mágico, sin embargo, no estaba segura, entre a una tienda de espejos, vi que había desde pequeños hasta unos gigantes apilados sobrepuestos uno contra el otro como si se tratara de libros en una estantería. Caminada por aquel lugar revisando lo hermosos y únicos que eran los marcos de madera que poseían los diversos espejos; seguramente sus simbologías contaban alguna historia o algún encantamiento, pensaba.
Me acerque a uno de los espejos grandísimos que estaban en el final de la pila, podía verme reflejada, aunque algo raro se sentía, no era un reflejo común, se sentía como cuando te acercas a un riachuelo de agua limpia y tranquila, un reflejo de este tipo era lo que me percaté que tenía ese espejo, alcé mi mano y lentamente la llevé al espejo para sentir su dureza, pero mi mano traspasó el espejo, pegué tremendo grito, jamás había visto algo como eso, en mi mundo todo necesitaba tener sentido lógico o estar apegado a leyes físicas, ¿Cómo es posible esto?, ¿Dónde estoy?
De pronto el espejo cayó al suelo, asustada me quede parada viendo a todas partes, no había visto a alguna persona hasta el momento, volví la mirada al espejo y me agaché para volver a sentir su textura, era agua. Intente ver lo más lejos posible dentro de él, había una luz amarrilla dentro de una especie de burbuja de aire muy en el fondo, creí que podía alcanzarla así que, alce la mano y la metí lo más que pude, pero una fuerza desconocida hizo que cayera dentro del espejo, me sumergí asustada sin intentar respirar, nade lo más rápido que podía para alcanzar aquella luz, y lo logré.
Cuando llegué a tocar esa luz, me di cuenta que había aire, salí del espejo con fuerza, era el mismo lugar, el mismo espejo y no entendía que sucedía, estaba como en la orilla de una piscina, de pronto alguien me extendió una mano, la tome y de un jalón me saco del espejo.
Lo vi, era el dueño del lugar, un hombre mayor pero no pasaba de los 45 años, o eso creía, me dijo que por qué estaba en el otro lado de la realidad, mire a todos los lados y había muchísima gente caminando otros viéndome, entendí ahí que era verdad lo que me decía. Aún más, le dije que yo no soy de aquel lugar, que mi mundo era mucho más aburrido, a lo qué me contestó: _Este mundo es tan real como cualquier otro … tú solo estas de visita. _
Miraba a mi alrededor buscando una explicación, me puso la mano en mi hombro y dijo _tranquila ya te iras, no sé cómo y por qué llegaste aquí, pero debes volver a tu mundo _ empezó a explicar _ en el universo muy pocas veces suelen abrirse agujeros hechos de tiempo que conectan mundos, no sabemos si son paralelos, si son el futuro o solo estamos a muchos años luz de distancia.


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