EN DEFENSA PROPIA?
Estábamos almorzando en un restaurante cerca a nuestro lugar de trabajo, éramos 4 personas, dos chicos, mi amiga y yo. Ya habíamos terminado de almorzar, estábamos por salir, sin embargo, tuvo que pasar un evento desafortunado, un tipejo con apariencia sospechosa se me acerca e intenta robar mis cosas, yo reacciono como menos se lo espera tumbándolo al suelo, sujeto sus brazos, me siento en sus rodillas para q no tenga opción a levantarse.
Mientras yo buscaba algo punzocortante, mis amigos lo levantaron para ubicarlo cerca de una esquina del lugar, procedo a rayarle los ojos con unas ganas, pasaba la punta una y otra vez sobre la retina hasta el fondo. Dije: _nos vio y sabemos que puede que nos ataque en algún otro momento, esto es para eso_. Curiosamente no sangraba mucho como esperaba, más bien salía un líquido amarillento, e increíblemente no sentí asco, sino satisfacción.
Recordé que estábamos en un restaurante, cuando volteé la vista me di cuenta de que había personas mayores sentadas y algunos cuantos ingresaban, solo atiné a decirles _ ¡nos quiso robar, es un delincuente ¡_.
Los ciudadanos de mi región tienen presente una idea de justicia, la de hacerla por nosotros mismos o por nuestras manos, hacer que aprendan con violencia, como cuando un padre corrige a su hijo con golpe, estas ideas son de aquellos tiempos de educación tradicionalista y militante.
Cuando volví la vista al tipejo, solo lo sujeté por el cuello y apreté sin remordimiento alguno, de hecho, sentí satisfacción. Tanto habían causado, estos sujetos, amigos de lo ajeno, tanto mal habían hecho a la sociedad, a personas inocentes... todo esto pensaba mientras apretaba su delgado cuello.
Mis amigos ya querían retirarse del lugar, cuando solté su cuello frágil y frio me di cuenta de lo que hice.
Entre todos lo sujetamos con fuerza y nos lo llevamos, lo metimos en una bolsa de basura, de esas negras grandes que son exclusivas para los desechos, en este caso, desechos de la sociedad. Increíblemente la bolsa cubría todo el cuerpo, que viéndolo mejor era un tipo bajo y delgado muy delgado.
Caminábamos pensando dónde lo dejaremos. Les dije que es mejor quemar el cuerpo, ellos solo querían dejarlo por ahí, para que alguien pueda encontrarlo, no permití eso, pensé en voz alta: _si no hay cuerpo no hay crimen_.
Me lo lleve yo...
¿Me había convertido en uno de esos que atentan contra los acuerdos éticos-morales que una sociedad proporciona para la buena convivencia? ¿En esos tipos que atenta contra las leyes que protegen los derechos de la vida? ¿más que mal, no hice un bien eliminando a uno de esos?...
¿qué piensas?

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