MININOVELA: "TE BUSQUE EN OTRA VIDA" (parte1)

 ... éramos felices o hasta donde un mortal puede serlo.

Despierto, un día más, el rayo de luz que entra por una abertura en la cortina que siempre me despierta hoy volvió como un roce cálido del sol, parecía un día cualquiera, mi novio que despierta siempre unos minutos antes que yo, hoy no lo hizo, hoy fui yo. Me sentía algo extraña, solo quería disfrutar de pasar tiempo juntos, tiempo de calidad, fui al lavarme el rostro, miré al espejo y solo pensé muy feliz, hoy será un día muy bueno, era sábado, un fin de semana para relajarnos.

Rápidamente me cambié de vestimenta, elegí un vestido amarillo con pequeñas flores blancas que me entallaban bien la cintura y el escote cuadrado, era mi preferido, me llegaba a las rodillas, unos mocasines para acompañar. Fui a la cocina a preparar algo rico para desayunar bien, quizá avena con un poco de fruta, elegí la banana porque le acompaña bien, agregué algo de cereal y los pancakes por poco los olvidaba, por último, un jugo de naranja recién exprimido.

Yo estaba con una sonrisa bien puesta, con algo de música de fondo "Smile" de Johnny Stimson. Terminé de servir en nuestros bowls preferidos con unos diseños de bolitas azules por dentro y por fuera blanco con relieve, contenta tenía todo listo en la mesa de la cocina, me quité el pequeño mandil y fui casi corriendo a despertarlo. Me acerque a él, en el borde de la cama me senté y fui a tocar su cabello, lo acaricie un poco solamente susurré y no despertaba, estaba bien dormido, eso pensaba, le volví a tocar esta vez el rostro y le susurre: _despierta ¡_ y él abrió los ojos lentamente, me miro y sonrió, estiró los brazos y respirando hondo dijo que estaba bastante cansado pero que había descansado bien, pues eran las diez de la mañana, también creía que era tiempo suficiente para dormir bien. Le avise que el desayuno estaba en la mesa listo y que lo esperaría ahí mientras se asea. Así fue, llegó con su pijama por venir rápido, estaba feliz, empezamos a comer, probó su jugo de naranja y le supo ácido pero dulce, como toda naranja debe ser, mientras tanto me contó que soñó algo extraño, me dijo que estaba en un bus de trasporte público, había muchas personas ahí, percibió que alguien le observaba, alguien con capucha negra, cuando se bajó del bus por detrás, este sujeto desconocido también se bajó, que miraba a los costados y seguía caminando, efectivamente estaba siendo perseguido en su sueño, le comente que quizá algo le perturba, algún problema si resolver, me dijo que talvez algo del trabajo. Cuando terminamos de comer, levante la mesa y él fue a cambiarse de vestimenta con algo cómodo para estar en casa, dijimos que posiblemente iríamos de compras solamente y que luego lo pasaríamos en casa viendo alguna película, para mí era un día perfecto, porque lo pasaríamos juntos, en verdad coincidíamos en actividades que nos agradaba y nos entendíamos muy bien por eso éramos almas gemelas, quizá decir eso es ser muy romántico, pero quedan pocos con ese gusto por la vida tranquila y el amor intenso, del bueno. 

En unos minutos ya estaba listo, una camiseta blanca, un short de tela y unas sandalias de cuero, el sol brillaba bastante, iríamos en auto así que no fue necesario algunas gorras. Tome las llaves y la cartera donde estaba las tarjetas. Me apresuré, subí al auto y arrancó, iríamos a un supermercado, o quizá a un mall, decidíamos mientras estábamos encamino, paramos en un semáforo, gire mi cabeza para ver por la ventana y aprecie a una pareja de adolescentes caminando alegremente, jugueteando y comiendo helado, sonreí y gire para verlo, le dije si recordaba cuando éramos jóvenes  y nuestras primeras citas, éramos inexpertos aún, los nervios y las hormonas hasta las nubes, soltó unas carcajadas y me dijo que él si los recordaba y compraba como habíamos madurado desde los 24 años hasta ahora que tenemos alrededor de 40 años, como no llegamos a tener hijos, debo decir que nos hemos cuidado bien, sin estrés ni preocupaciones, una vida más ligera, pero cómo hubiera querido tener un hijo por lo menos, la vida simplemente no lo quizá.

Al fin llegamos al lugar, bajamos del auto y nos dirigimos inmediatamente a la sección de verduras, con un carrito veíamos qué había para hacer platillos ricos pero saludables. Llenamos el carrito, pagamos y subimos las compras en el auto. Yo me senté en el copiloto y lo esperé ahí, lo veía por el espejo retrovisor, se acercaba y su subió. Me dijo que hacía calorcito mientras se ponía el cinturón, encendió el auto y nos fuimos de ahí. En las calles, yo apreciaba por la ventana a las personas, las palmeras, los autos, a lo lejos veía la playa, el mar, el sonido de las aves, estábamos en un semáforo en plena avenida, yo cerré los ojos y con la sonrisa puesta decía por dentro, que bonito día.

Cambio a verde, avanzamos en la intersección... el golpe y la adrenalina ayudaron a ver todo más lento, otro auto había chocado con nosotros, justo por el lado del copiloto recibí el golpe, solo lo miré asustada y él extendió su brazo para sujetarme, pero recordé que no me puse el cinturón, salí disparada por el parabrizas, cuando abrí los ojos estaba en la pista y el amarillo se convirtió en rojo, cerraba los ojos y los abría y veía a las personas acercarse. luego nuevamente cerré y abrí los ojos y vi a la ambulancia colocándome un collarín en el cuello, el dolor iba aumentando poco a poco y de no sentir mucho pase a retorcerme de dolor, tenía huesos rotos y al parecer hemorragia interna, yo solo quería ver a mi novio, pero estaba en otra ambulancia, el aire iba disminuyendo poco a poco, solo veía borroso, me sentía desvanecer. Pensé en todo lo que hice en mi vida, en los momentos bonitos y luego volví a la realidad, simplemente ya no podía aguantar más, eso fue todo para mí y dejo de llegarme aire a los pulmones, exhale el último aliento y todo desapareció.

Fue un momento de silencio y completa calma, sin percibir sensaciones de los que estamos acostumbrados a sentir en la realidad, todo se convirtió en recuerdos y no me sentía consciente, estaba en un estado difícil de explicar. 
Sin aviso alguno abrí los ojos, no podía hablar ni moverme muy bien, solo mi mente lograba estar consciente en momentos específicos, me iba y volvía a la realidad, me percaté que tenía 1 año de edad, como un abrir y cerrar de ojos, volví a estar consciente pero esta vez tenía 2 años, así paso hasta los 6 años donde podía comunicarme mejor, pero no tenía la necesidad de contarle a alguien mis recuerdos, nunca olvide mi anterior vida. 

Llegue a tener 15 años, pero me sentía como alguien de 50 años, era alguien de pocas palabras, solo intentaba comprender qué sucedió, cada noche sueño con aquel accidente e incluso el dolor se siente tan real.

No me agradaba verme al espejo, solo veía un rostro desconocido, solo quedaba acostumbrarme, agradecía cada mañana a la naturaleza que veía por la ventana de mi habitación, por tener unos padres agradables, responsables y buenos, llegué a amarlos, ya que en mi anterior vida no tuve la oportunidad de tener unos así, yo fui huérfana o eso me dijeron en el alberge donde crecí.

Hoy cumplo 20 años, he juntado algo de dinero de mis trabajos en la cafetería que había enfrente del colegió, tenía un propósito, independizarme y buscar al novio de mi anterior vida, ese sentimiento lo tenía en lo profundo de mi corazón, como un calor que me dolía levemente mientras esperaba el momento adecuado para ir por la vida y encontrarlo.

Estudiaré en una universidad que está a 2 horas del lugar donde viven mis padres, pero aún falta 3 meses para iniciar, mientras tanto viajaré por la ciudad, me ayudará a pensar mejor sobre el amor. _Espero encontrarte_ decía dentro de mí, imaginando en qué parte del mundo estará, es como hallar una aguja en un pajar, algo desanimada, termine de alistar mi vestimenta, dos maletas medianas y lo esencial en mi cartera de mano.

Me despedí de mis padres prometí verlos en acción de gracias, tomé el primer bus que llegó al paradero frente mi casa, subí, veía por la ventana mientras me alejaba, despidiéndome con la mirada del vecindario donde viví. 

(continuará)

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