LAS BRUJAS SIN CABEZA EN LA ANTIGUA LATINOÁMERICA
Esta historia se rescató de la tradición oral de abuelos a hijos y estos hijos siendo abuelos a sus nietos. Nos remontamos a un pueblo de Perú en los interiores de la sierra hermosa, en aquellos años donde aún todo era verde y no había rastro de tecnología alguna.
La historia comienza con un joven de aproximadamente veinticinco años de edad, hombre trabajador a temprana edad, pasteaba sus vacas y corderos en las pequeñas montañas de aquel fresco lugar repleto de césped y arboles con un aire limpio y un amanecer naranjo. Todas las madrugadas religiosamente llevaba a su ganado al monte y bajo un árbol comía su fiambre, mote de habas y chuño, aquellos típicos aperitivos nutritivos con los cuales, poseía un físico y sistema inmunológico increíble. Uno de esos tantos días tuvo la fortuna, por el momento, de toparse con una muchacha hermosa, de cabellera negra y unos ojos oscuros tan profundos y brillosos que, a primera impresión logro cautivar al joven. Los primeros rayos solares del amanecer rozaban su tersa piel trigueña y con una mirada coqueta preguntó al joven que aún estaba sentado bajo el árbol: _ quién eres que todas las madrugadas viene a estos lares?_ el joven algo impresionado y nervioso contestó: _ salgo cada día con mi ganado a darles de comer_ .
La historia comienza con un joven de aproximadamente veinticinco años de edad, hombre trabajador a temprana edad, pasteaba sus vacas y corderos en las pequeñas montañas de aquel fresco lugar repleto de césped y arboles con un aire limpio y un amanecer naranjo. Todas las madrugadas religiosamente llevaba a su ganado al monte y bajo un árbol comía su fiambre, mote de habas y chuño, aquellos típicos aperitivos nutritivos con los cuales, poseía un físico y sistema inmunológico increíble. Uno de esos tantos días tuvo la fortuna, por el momento, de toparse con una muchacha hermosa, de cabellera negra y unos ojos oscuros tan profundos y brillosos que, a primera impresión logro cautivar al joven. Los primeros rayos solares del amanecer rozaban su tersa piel trigueña y con una mirada coqueta preguntó al joven que aún estaba sentado bajo el árbol: _ quién eres que todas las madrugadas viene a estos lares?_ el joven algo impresionado y nervioso contestó: _ salgo cada día con mi ganado a darles de comer_ .
Estos dos jóvenes se encontraban a la misma hora cada día, así paso el tiempo y el joven se había enamorado de la bella muchacha. Parecía amor del bueno.
De pronto, un día cualquiera mientras mantenían una coqueta conversación, justo para despedirse, la muchacha le dijo: _ Los días lunes, miércoles y viernes no podremos vernos_ el joven desconcertado y nervioso, respondió: _Ummm, claro_ sospechando que quizá esos días vería a otro.
Al día siguiente, siendo este lunes, el joven pensativo por la madrugada, se levantó como siempre, saco a su ganado y ya por las montañas pensó en volver rápidamente a su hogar, dejar a su ganado e ir a la casa de la muchacha.
Todo aquel plan parecía que resultaría muy bien, por fin sabría la razón por la cual su amada no puede verlo. Sin embargo, él no conocía dónde vivía la muchacha, dado que, siempre se encontraban en aquel árbol donde se enamoraron. Lo que, si sabía era el nombre de la amada y podía preguntar a los vecinos del pueblo si conocían donde vivía. Era un pueblo pequeño, por lo cual era una tarea sencilla hallarla.
Y así fue, preguntando, preguntando llego a la casa de la muchacha, al tocar su puerta nadie respondía, no estaba ahí. Pensativo volvió a su hogar para comer algo ya era medio día. Dudo en regresar, quizá se hacía ideas falsas y exageraba con los celos. Hizo caso omiso a su conciencia y fue a búscala nuevamente casi a las seis de la tarde.
El pueblo estaba oscuro, las flameantes velas de los interiores de las casas no llegaban a alumbrar fuera de las ventanas, tan silencioso caminaba hacia la ventana de la muchacha que se asomó a ella y vio algo sumamente espeluznante que lo dejo frio y tenso.
En el momento que el joven se asomó, vio el cuerpo de la muchacha, sentado en una silla de madera, desprenderse de su cabeza y esta misma salió volando. La larga cabellera hacía de alas y daba vueltas y vueltas en la habitación, parecía un enorme pájaro negro, emitía un peculiar y abrumador sonido con una voz que horrorizaba a cualquiera que lo escuchará. (gritos)
En un parpadeo, la cabeza vio al joven en la ventana y se dirigió a él. Este no pensó dos veces y salió corriendo del pueblo. La cabeza lo perseguía sin parar.
Legó al bosque cansado de correr, no había forma de seguir y que esa horrible cosa dejara de perseguir, la cabeza aprovecho la pausa del joven y se plantó en su hombro diciéndole que jamás lo dejaría.
Después de caminar, el joven cabizbajo le dijo a la cabeza que tenía algo de hambre, que vio un árbol de manzanas al frente y que subiría por algunas, pero que no podía si ella estaba ahí en su hombro, le dijo que le espere un momento por algún lado cerca y que apenas baje del árbol vuelva a subirse. El muchacho en su inocencia esperaba que la cabeza le creyera y así fue, la cabeza lo pensó y confió en el muchacho.
El joven se acercó al árbol enorme, saltando y saltando logro sujetarse bien y como pudo se subió. En una rama gruesa se puso de pie, veía a su alrededor mientras recogía unas manzanas, a lo lejos distinguió un animal negro, era un puma que corría a lo lejos, rápidamente pensó en correr dirección al puma cuando estuviera cerca. El joven bajo velozmente del árbol y empezó a correr, la cabeza se dio cuenta a los segundos y voló persiguiéndole, todo fue rápido, casi lo alcanzaba cuando no distinguió entre el cruce del puma y el joven, que se equivocó persiguiendo al puma en vez del muchacho, logrando colocarse encima del lomo, el puma siguió corriendo asustando muy muy lejos. El joven se había librado.
Después de lo sucedido el joven se quedó decepcionado emocionadamente, algo confuso y libre. Se mudo de su pequeña casita y junto a su ganado se fue de esas tierras al sur del país y quizá mucho más lejos.
Desde esos tiempos ronda por los pueblos aquella historia perturbadora sobre la forma que toman las brujas y los aldeanos siempre antes de las seis de la tarde empiezan a cerrar sus puertas y ventanas como puedan y nadie esta afuera por toda la noche.
Hay una siguiente parte de la historia al sur de Chile, país vecino de Perú, donde cuentan historias antiguas con similitudes en ciertas especificaciones sobre las brujas, a veces se cree que esto prueba la existencia de estos seres míticos dado la lejanía de los pueblos.

.jpeg)
.jpeg)

Comentarios
Publicar un comentario