LA SOMBRA DE SANTA
La historia comienza en un pequeño pueblo cubierto de nieve, un lugar conocido por su festividad navideña deslumbrante. Las luces adornaban cada esquina y los habitantes organizaban un festival anual para celebrar la llegada de Santa Claus. Sin embargo, ese año algo era diferente; el aire estaba cargado de una tensión inexplicable.
Emma y Alex, una pareja joven, acababan de mudarse a ese lugar en busca de tranquilidad. Emma, una artista que amaba pintar paisajes nevados, y Alex, un escritor en busca de inspiración para su primera novela, estaban emocionados por comenzar una nueva vida lejos del ruido de la ciudad.
En su primera noche, escucharon historias de los vecinos sobre el verdadero Santa, un mito local que afirmaba que Santa no era el hombre bondadoso que todos imaginaban. Se decía que cada 50 años aparecía una versión oscura y maligna de Santa Claus, atraída por las ansias de los humanos de recibir más de lo que merecían. Según la leyenda, este ser visitaba a los más egoístas, exigiendo un precio escalofriante por sus deseos.
Emma y Alex se rieron de la historia, pensando que era solo una manera de asustar a los niños para que se portaran bien. Pero algo en los ojos de los vecinos revelaba que ellos creían cada palabra.
Una semana después, mientras Emma paseaba por el bosque para buscar inspiración, encontró una extraña figura tallada en un tronco, un rostro oscuro con ojos vacíos y una sonrisa torcida. Sintió un escalofrío al mirarlo, como si el aire se volviera más pesado. Esa noche, Alex comenzó a escuchar pasos en el techo de su casa, pero al revisar, no había nada.
Al día siguiente, el pueblo despertó con una tragedia, el hombre que jugaba a ser Santa en el festival anual fue encontrado muerto en su cabaña, su rostro congelado en una mueca de terror. Lo más inquietante era que sobre su pecho había un mensaje grabado en el hielo: _Él ha regresado_.
Emma y Alex decidieron investigar más sobre la leyenda. En la biblioteca del pueblo, encontraron un viejo diario que pertenecía a un tal Henry, un sobreviviente del último regreso de Santa hace 50 años. El diario detallaba cómo este Santa malvado, conocido como Krantor, se alimentaba de la desesperación y el egoísmo humano. Su apariencia era aterradora, alto, delgado, con una piel grisácea que reflejaba la luz como el hielo, y una sonrisa que parecía cortada en su rostro. Krantor dejaba regalos malditos a sus víctimas, que siempre terminaban destruyéndolas.
Esa noche, Emma soñó con el rostro tallado que había visto en el bosque. Pero esta vez, el rostro se movía, y Krantor le susurraba: _Tus deseos tienen un precio, Emma….
Emma y Alex comenzaron a notar que el pueblo se comportaba de manera extraña. Algunos vecinos parecían hipnotizados, caminando sin rumbo fijo en la noche. Una de las vecinas, les confesó que había hecho un "trato" con Santa, quería recuperar a su hijo perdido, pero ahora oía su risa cada noche, como si estuviera atrapado en las sombras.
Decidieron enfrentarse a Krantor directamente. Siguiendo las pistas del diario, descubrieron que solo podían detenerlo destruyendo su "corazón helado", un objeto que él protegía en el bosque. Pero esto no sería fácil; Krantor los vigilaba.
Una tormenta de nieve azotó el lugar cuando Emma y Alex se adentraron en el bosque. Las sombras parecían moverse entre los árboles, y una risa profunda resonaba entre los ecos. Finalmente, llegaron a un claro donde un altar de hielo sostenía un corazón oscuro y palpitante.
Krantor apareció, su figura imponente emergiendo entre la nieve. _No pueden escapar de sus deseos_, dijo con su voz gutural. Emma y Alex se enfrentaron a él, usando una antigua daga mencionada en el diario. En una batalla desesperada, lograron destruir el corazón justo antes de que Krantor los alcanzara.
El ser se desintegró en un estallido de cristales helados, y la tormenta cesó. Los vecinos despertaron de su trance, y el pueblo volvió a la normalidad. Pero Emma y Alex sabían que el mal nunca desaparece por completo. Mientras empaquetaban sus cosas para dejar el lugar, Emma encontró una pequeña figura de Krantor entre sus pertenencias. En su base, había grabadas las palabras: _Nos vemos en tus sueños_.

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