EN EL CAMPAMENTO
Carlos y Valeria nunca imaginaron que una noche de campamento cambiaría sus vidas para siempre. Lo que comenzó como una simple excursión para ver las estrellas terminó en una pesadilla cuando una nave gigantesca apareció en el cielo, iluminando todo el bosque con una luz azul cegadora.
—¡Corre! —gritó Carlos, tirando de Valeria cuando un rayo de luz casi los alcanza.
No tuvieron tiempo de procesar lo que veían. Criaturas altas, de ojos negros y piel grisácea descendieron de la nave, moviéndose con una rapidez inhumana. El pánico se apoderó de ellos cuando vieron a otros campistas siendo arrastrados dentro del enorme objeto flotante.
—No podemos dejar que nos atrapen —jadeó Valeria, escondiéndose tras unos arbustos.
—Necesitamos alejarnos del claro y encontrar un refugio —susurró Carlos, revisando su mochila en busca de algo útil.
Con sigilo, se escabulleron entre los árboles, esquivando haces de luz que parecían escanear la zona. El bosque, que antes parecía acogedor, ahora se sentía como una trampa. De pronto, una de las criaturas apareció justo frente a ellos.
—¡Atrás! —exclamó Valeria, lanzándole una linterna. La luz pareció molestar al ser, que emitió un chillido agudo.
Aprovechando la distracción, corrieron sin mirar atrás. Sabían que no podían huir para siempre, pero si encontraban la manera de llegar al pueblo y avisar a alguien, tal vez tendrían una oportunidad.
El problema era que, en medio de la noche, nadie podía escucharlos gritar.

Comentarios
Publicar un comentario