LA SOMBRA EN LA VENTANA - Halloween
No sé si fue el cansancio o las ganas de asustarme a mí mismo, pero juro que esa noche lo vi.
La casa estaba en silencio. Apenas se escuchaba el tic-tac del reloj en la cocina y el viento golpeando las persianas. Intentaba dormir, pero sentía esa incomodidad en el aire… como si alguien más estuviera conmigo.
Giré la cabeza hacia la ventana, y ahí estaba.
Una sombra.
No tenía forma definida, pero se notaba que estaba de pie, mirándome desde afuera.
Me quedé paralizado. Pensé en parpadear, en cerrar los ojos para convencerme de que era solo mi imaginación. Pero no desapareció. Al contrario… se inclinó un poco, como si supiera que yo lo miraba también.
El corazón me golpeaba fuerte en el pecho. Quise gritar, pero nada salió de mi boca. Me escondí bajo las sábanas, como un niño, contando los segundos hasta que amaneciera.
Cuando el primer rayo de luz entró en la habitación, reuní el valor para levantarme y abrir la ventana. No había nada afuera.
Nada.
Excepto por unas marcas de manos en el vidrio, como si alguien hubiera estado apoyado ahí toda la noche.

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